martes, enero 09, 2007

Sobre el cambio climático

Parece que este va a ser uno de los temas estrella de este año a nivel informativo y de tertulias con los amigos, así que me voy a sumar a la tendencia.
Hace ya algún tiempo realicé una entrada sobre la campaña de concienciación lanzada por la Comisión Europea: Tú controlas el cambio climático. Apaga. Desenchufa. Recicla. Camina.
Hoy quiero resaltar uno de los puntos clave de esa campaña: Camina. Para ilustrar el efecto de la utilización masiva del coche privado sobre el clima, quiero enlazar un artículo de opinión de El País que he encontrado en Escolar:
Rana, oruga y pajarillo por Carmelo Encinas
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Los síntomas del cambio climático son ya perceptibles en la fauna y la flora de nuestra comunidad, y un estudio encargado por el Instituto Nacional de Meteorología asegura que Madrid es la región europea donde más subirá la temperatura. Los datos son elocuentes. En Navacerrada, la nieve se ha reducido casi a la mitad en los últimos 40 años; la lluvia, cerca de un 30%, y en todas las estaciones del año, la media en los termómetros es más alta. Los pronósticos para este siglo hablan de un incremento de cinco a siete grados en verano y de tres a cuatro en invierno. De no cambiar las cosas, seremos los campeones del calentón.
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El daño está hecho, y mucho me temo que de forma irreversible. No obstante, aún podemos retardar localmente los efectos del cambio climático y ganar tiempo para adaptarnos. En Madrid casi hemos doblado las emisiones de CO2 en los últimos 20 años y los expertos atribuyen el incremento directamente al automóvil. Su utilización masiva es, según dicen, la principal causa de que nuestra región se sitúe, bochornosamente, lejos de los compromisos de Kioto.
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Casi todo el mundo hoy en día tiene coche. Siempre hay excepciones, como Cristóbal y yo, que no tenemos coche propio: solemos ir a todas partes en transporte público, y a veces acompañamos a otras personas que sí tienen coche (nuestras familias y amigos, claro). Yo no estoy diciendo que todos tengamos que renunciar al coche. Sin embargo, sí creo que hay gente que abusa: cogen el coche para salir a comprar el pan, a cinco minutos de su casa, o para llevar los niños al colegio, a diez minutos. Incluso van a trabajar en coche teniendo la posibilidad de ir en transporte público tardando prácticamente el mismo tiempo (10 minutos en choche frente a 15 en metro).

¿Estamos demasiado apegados a estos pequeños lujos como para prescindir de ellos?