Este año los Reyes Magos prepararon una sorpresa especial para Cristóbal y para mi.
La primera parte de la sorpresa fue el lugar: tuvimos que ir a buscarla a
Hoyos del Espino, un pueblecito de la sierra de Gredos, en la provincia de Ávila.

El plato fuerte de la sorpresa consistía en el hotel en el que estábamos alojados,
El Milano Real.
Un hotel con encanto de verdad: una biblioteca maravillosa, unos salones con sofás, mesas de juego, chimenea...

El restaurante está muy cuidado: bastante moderno, con una comida excelente, una presentación detallista y unos sabores estupendos.
Las habitaciones están decoradas con todo lujo de detalles, la mayoría temáticas. Nosotros estuvimos alojados en la suite nórdica: una sauna sueca, muebles de estilo sueco, una película de Ingar Berman...

Uno de los detalles del hotel que nos conquistó: dispone de un observatorio astronómico. Allí estuvimos por la noche, después de cenar, contemplando las estrellas.
El desayuno de lo más variado: tostadas con mermeladas caseras, bollería casera, sandwiches variados, fruta, yogures, zumos especiales, cafés, tés... Vamos, de todo.

Como podéis ver en las imágenes, el hotel tiene unas vistas espectaculares, con pequeñas terrazas y miradores, y un precioso jardín.
Además de disfrutar de las instalaciones del hotel nos dimos un paseo por los alrededores, y montamos a caballo, pero eso ya os lo contaré en otra entrada.